Fernando Zunzunegui
fint13 Fintech: la nueva bancaLa tecnología está transformando el sector financiero. Nace así una competencia disruptiva que mejora el servicio y abarata los costes. Surgen empresas Fintech que ofrecen nuevos productos y servicios al margen de la banca tradicional quien debe adaptarse al nuevo entorno. De hecho la gran banca reacciona con grandes inversiones y contratando a los mejores expertos en tecnología financiera. Pero no basta para sobrevivir, tendrá que cambiar su modelo de negocio. Hay que tener en cuenta que las grandes organizaciones se adaptan mal a los cambios tecnológicos. Les falta la flexibilidad y frescura de las nuevas empresas tecnológicas. En este contexto las autoridades deben ofrecer la seguridad jurídica que facilite una competencia leal garantizando el acceso a los nuevos operadores. Las cámaras de compensación y las demás infraestructuras del mercado deben abrirse a los nuevos competidores.

Los reguladores deberían facilitar y fomentar la competencia de las banca alternativa que nace del Fintech. Han abierto el sistema de pagos a empresas no bancarias pero les está costando abrir la financiación al crowdfunding, es decir, a la financiación captada a través de portales en Internet. Las autoridades deberían poner más énfasis en las ventajas del Fintech que en el riesgo que representa para la banca tradicional. No es cierto que las nuevas tecnologías perjudiquen al ahorrador. Desde el punto de vista de la supervisión, la tecnología facilita el control y seguimiento de las operaciones. La transparencia es mayor y se dificultan las actividades delictivas.

Las nuevas aplicaciones facilitan la contratación de productos y servicios financieros con una pluralidad de entidades pero bajo la restricción de que se trate de entidades autorizadas. Sigue existiendo un monopolio a favor de la banca para prestar la mayor parte de los servicios financieros. Se protege a la banca tradicional que se atrinchera en la reserva legal de su actividad. Pero en una economía globalizada es difícil levantar muros a la competencia. Así lo entienden las autoridades de los mercados anglosajones que más favorecen la libre competencia. Estados Unidos, el Reino Unido y Australia están a la cabeza en el uso de Fintech. Según EY, cada año se doblan los usuarios de Fintech y son usuarios jóvenes de renta alta, los más deseados por la banca.

Los bancos fueron pioneros en la desmaterialización de la moneda y necesitan las nuevas tecnologías para seguir en el negocio. Pero con la irrupción de Internet la tecnología financiera está en manos de Google, Apple y de las demás empresas Fintech. De hecho la banca sólo mantiene el monopolio del servicio de crédito ante los obstáculos que existen para el desarrollo de las plataformas de crowdfunding. El dominio de los servicios de pago pasa a las grandes empresas de Internet. A su vez, los emisores de monedas electrónicas como Bitcoin tienen desarrollos tecnológicos queridos por los bancos. La cuestión está en saber que parte del negocio le queda a la banca.

El consumidor financiero es el primer beneficiario del aumento de la competencia. Al usuario no hay que protegerlo de los avances tecnológicos hay que facilitárselos. La tecnología no es un riesgo es una oportunidad. Pero hay que saber utilizarla. Las nuevas tecnologías deben ir acompañadas del correspondiente manual de instrucciones para hacer un buen uso de las mismas y evitar los abusos. Este debe ser el papel de la educación financiera en la época Fintech.

Otras referencias
¿Ha llegado la hora de la banca sin bancos?, por Pau Montserrat

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