Fernando Zunzunegui
%name Decálogo para el cambio de cultura bancariaLa responsabilidad social de una industria se mide por su impacto en la sociedad. En la última década la banca ha perjudicado a la sociedad. Es responsable del sobreendeudamiento de las familias que ha multiplicado las ejecuciones hipotecarias y los desahucios. También es responsable de la colocación indiscriminada de participaciones preferentes y otros productos tóxicos entre clientela minorista. Como consecuencia de estas malas prácticas ha perdido la confianza del público. Según Edelman TrustBarometer de 2014, en España el 84 % no confía en la banca, sólo superado por el dato de Irlanda con el 85%.

Tras la quiebra de Lehman Brothers, el G20 aprobó una hoja de ruta para salir de la crisis. Era necesario recuperar la solvencia de la banca. Pero la banca es un negocio basado en la confianza sin la cual es insostenible. Por esta razón se completan las normas prudenciales que buscan la solvencia con normas de conducta en protección del cliente. Las exigencias de recursos propios se completan con normas de transparencia. Se busca incluso la adecuación del producto a las necesidades de los clientes. Para lograrlo se controla toda la cadena de producción, desde el diseño del producto hasta su distribución entre el público. En la comercialización de productos financieros no debe haber incentivos contrarios al interés del cliente.

Tras estas reformas, los bancos se quejan de la carga de cumplimiento normativo. Al mismo tiempo se preparan para cumplir las normas sin afectar a su negocio. Es una cuestión cultural. Trabajan con el dinero de los demás y quieren maximizar los beneficios creando valor para el accionista. Son cortoplacistas. Este modelo de negocio basado en la venta les permite mantener e incrementar sus remuneraciones. El interés del cliente queda en un segundo plano. Con esa cultura por muchas normas que aprobemos no resolveremos el problema de la falta de confianza. La banca debe estar al servicio de sus clientes y de la sociedad. Debe cumplir con su función social canalizando el ahorro a la inversión productiva.

La regulación financiera es una condición necesaria pero no suficiente para recuperar la confianza en la banca. Es necesario un cambio de cultura. De vender productos hay que pasar a prestar servicios financieros en interés del cliente. La ética debe estar en el centro del negocio. Hay que pensar en el cliente y en sus necesidades. Un reto que hay que abordar con urgencia. Es una cuestión de supervivencia.

Otros modelos de hacer banca crean estabilidad. Los bancos mutuos en los que sus miembros son clientes permiten otra cultura bancaria que reduce los conflictos de interés. A su vez la financiación por internet crea plataformas que ponen en contacto directo a prestamistas y prestatarios. Estas alternativas merecen ser atendidas.

Desde la redacción de la Revista de Derecho del Mercado Financiero lanzamos el siguiente Decálogo para el cambio de cultura bancaria como la mejor forma de salvar la banca de la mala conducta de los banqueros.

Decálogo para el cambio de cultura bancaria
I. Responsabilidad social
La banca debe contribuir al progreso social y económico canalizando el ahorro hacia la inversión productiva.
II. Conflictos de interés
La banca debe actuar en interés del cliente evitando los conflictos.
III. Buen gobierno
La ética debe ocupar el centro del negocio bancario.
IV. Juramento hipocrático
Los profesionales de la banca deben prometer defender y no dañar el interés del cliente.
V. Asesoramiento de cabecera
La oferta de productos complejos o de alto riesgo debe contar con asesoramiento independiente.
VI. Concentración bancaria
No deben existir bancos demasiado grandes para caer.
VII. Pluralismo institucional
La diversidad de modelos bancarios, incluyendo las mutualidades, es una riqueza que hay que preservar.
VIII. Financiación alternativa
La concurrencia entre la financiación bancaria y no bancaria debe ser leal.
IX. Servicios de reclamaciones
Deben existir sistemas efectivos de resolución de conflictos entre la banca y sus clientes.
X. Educación financiera
La educación financiera se debe impartir en los colegios al margen de la industria bancaria.

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