Con las nuevas tecnologías financieras surgen plataformas financieras de gestión de activos y asesoramiento automatizado. Son gigantes que operan en red con Blockchain y otras tecnologías de registros distribuidos (DLT). Se caracterizan por su poder de mercado y falta de gobernanza. Publicado por Fernando Zunzunegui en la Revista de Asesores Financieros EFPA. 

 

Ventajas y riesgos

Las plataformas financieras digitales son nuevas infraestructuras que facilitan las operaciones financieras. La más conocida es Aladdin, la plataforma de Blackrock. principal sistema operativo de los gestores de inversiones. Desde el punto de vista técnico Aladdin es un sistema descentralizado que conecta los sistemas de cientos de entidades gestoras, sin embargo, desde la perspectiva económica es una plataforma centralizada controlado por Blackrock. Es una red de redes que proporciona servicios de gestión al diez por ciento de los activos del mundo. Entre las plataformas Chinas destaca Ant Financial del grupo Alibaba, ecosistema con más de 1.300 millones de usuarios. También son plataformas financieras digitales los principales Robo-Advisors, las plataformas de financiación participativa (Crowdfunding) y las de pagos que operan en el entorno de Open Banking. Entre las plataformas de mercado, destaca la anunciada por Six Group, matriz de BME, nueva infraestructura DLT que quiere cubrir la emisión de fichas (Tokens) y su admisión a cotización, así como la compensación, liquidación y custodia de los activos digitales, para atraer liquidez institucional global mediante un ecosistema impulsado por la digitalización.

Según la Autoridad Bancaria Europea hay una tendencia a la plataformización de las finanzas. Las plataformas operan con economías de escala basadas en el efecto red y en el manejo de datos. Los usuarios de las plataformas no son meros consumidores pasivos. El acceso a los datos de sus usuarios permite a las plataformas ofrecer mejores sistemas de gestión de riesgos de gran utilidad para la adopción de decisiones financieras. Este fenómeno de digitalización y datificación prescinde de la relación cara a cara con los asesores personales. En principio es un fenómeno asociado a la desintermediación y a la descentralización resultado del uso de Blockchain y otras tecnologías de registros distribuidos.

La entrada de las BigTech en el mercado financiero es un fenómeno analizado por la Junta de Estabilidad Financiera (FSB) desde la perspectiva de la estabilidad y el riesgo sistémico que puede generar.  Sus ventajas competitivas, por su amplia base de clientes, el análisis de datos y efecto multiplicador de las economías de escala y el efecto red, les sitúa como potenciales operadores dominantes. Este impacto supera al de las Fintech nativas que además están siendo adquiridas por las BigTech o por la banca tradicional. De ahí que la atención de las autoridades financieras se dirija al seguimiento de las plataformas financieras que tienden a la concentración y a crear modelos de negocio híbridos en los que participan los grupos financieros tradicionales. Las autoridades financieras consideran que estas plataformas crean riesgo sistémico pues constituyen una amenaza para la estabilidad financiera. Con el fin de abordar este riesgo mantienen un permanente diálogo con las plataformas y comparten información con el fin de entender los diversos modelos de negocio en busca de una respuesta regulatoria coordinada. Crean foros de innovación y espacios de prueba (Sandbox) para lograr una «innovación responsable» fruto del equilibrio entre innovación y seguridad. Sus acciones se dirigen a actualizar el perímetro de las entidades reguladas y vigilar los riegos asociados al manejo de datos por las plataformas financieras. Hay que lograr que las plataformas financieras dispongan de una gobernanza efectiva con un adecuado control de riesgos que asegure la protección de los usuarios de sus servicios.

Finanzas Descentralizadas (DeFi)

El uso de Blockchain y otras tecnologías de registros distribuidos con inteligencia artificial permite ofrecer servicios financieros de forma descentralizada. Las DeFi nacen con Bitcoin y se desarrollan con Ethereum y el uso de los denominados contratos inteligentes (Smart Contracts). Se despliegan como sistemas descentralizados, ecosistemas de fichas o «tokens», nueva forma de representación de la riqueza más eficiente que las anotaciones en cuenta. Son sistemas en red que facilitan la utilización de datos por la plataforma promotora, lo cual permite optimizar la prestación de servicios. Funcionan por capas que van desde los productos y servicios fruto de la tecnología de registros distribuidos, a las aplicaciones que permiten el acceso a los productos, hasta los servicios en red que se prestan a través de las plataformas.

DeFi es la máxima expresión de las finanzas abiertas. Nace como sistema financiero alternativo con la pretensión de funcionar al margen del ordenamiento jurídico. En teoría, permite superar fronteras, jurisdicciones y el control de las autoridades. Es un fenómeno disruptivo que se asocia a la desintermediación, pero lo cierto es que la evolución de estas plataformas orientadas por los datos tiende a la concentración y al oligopolio.

Propuestas de Gobernanza

La plataformización de los servicios financieros es una tendencia del mercado digital que genera ventajas indudables, pero también riesgos relevantes. Al igual que ocurrió con el comercio en internet, las finanzas digitales tienden a ser controladas por un reducido grupo de operadores. Este hecho requiere una respuesta regulatoria que se anticipe a la manifestación de un riesgo que puede ser sistémico. El principal problema que tienen las plataformas financieras es el de falta de gobernanza agravado por el uso de tecnologías de registro distribuido. Un sistema puro de finanzas descentralizadas no puede funcionar sin regulación. Los algoritmos deben incorporar la gobernanza. Se dice que los sistemas abiertos basados en Blockchain carecen de titular y de sede física. Este hecho dificulta la determinación del derecho aplicable y la delimitación de responsabilidades. Pero los cambios de protocolo adoptados en Bitcoin y Ethereum, llamados bifurcaciones (Forks), demuestran que hay alguien al mando, aunque la toma de decisiones no sea transparente. Hay falta de gobernanza y de rendición de cuentas. El mecanismo de consenso a través de mineros (Proof of work) tiene limitaciones. Los participantes están más preocupados en la acumulación de capital y maximización del beneficio que en mejorar el buen gobierno del sistema. Se hace necesario crear una institución que proteja los sistemas descentralizados. Vamos hacia una solución híbrida que combine el mecanismo del consenso de Blockchain con las herramientas de gobernanza tradicionales. El programa informático del sistema DeFi no es el proveedor del servicio ni puede ser sometido a control o a exigencia de responsabilidad. Así lo entiende el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).  Quien se somete a control y responsabilidad es quien mantiene el control o la influencia significativa sobre el sistema DeFi.

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print button gray El reto de las plataformas financieras digitales

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