STS, Sala de lo Civil, núm. 676/2020, de 15 de diciembre de 2020, recurso: 496/2017. Ponente: Excmo. Sr. D. Ignacio Sancho Gargallo.

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foto sinopsis El TS considera válida una novación de cláusula suelo y nula la renuncia de acciones (STS 15 diciembre 2020)

Novación del suelo y renuncia de acciones: “[…] El documento privado de 14 de noviembre de 2013 […] contiene dos estipulaciones relevantes: en la estipulación primera se pacta […] para el resto del contrato […] el tipo de interés mínimo aplicable será el 2,55%; y en la estipulación tercera las partes ratifican la validez del préstamo originario y renuncian a ejercitar cualquier acción […]. La primera, por si sola, […] constituiría una modificación o novación de la clausulas suelo. Y la tercera, en cuanto contiene una renuncia al ejercicio de acciones, podría llegar a entenderse que tiene su causa en la reducción de la cláusula suelo, de forma que […] el banco accede a reducir el suelo y los clientes, que en ese momento podían ejercitar la acción de nulidad de la originaria clausula suelo, renuncian a su ejercicio. […] [L]a sentencia TJUE de 9 de julio de 2020 admite la posibilidad de que, en una cláusula potencialmente nula, como la cláusula suelo, pueda ser modificada por las partes con posterioridad, pero si esta modificación no ha sido negociada individualmente, sino que la cláusula ha sido predispuesta por el empresario, en ese caso debería cumplir, entre otras exigencias con las de transparencia. […] Al proyectar esta doctrina sobre la estipulación primera del contrato privado de 14 de noviembre de 2013 que reduce el suelo inicialmente pactado del 4,00% al 2,55%, advertimos que esa cláusula no está negociada individualmente, y por lo tanto debe ser objeto de un control de transparencia. Las pautas interpretativas expuestas por la sentencia del TJUE de 9 de julio de 2020, respecto de la introducción de una cláusula suelo en un contrato de préstamos hipotecario, deben aplicarse también a la cláusula de un posterior acuerdo contractual, no negociado individualmente, que modifica la inicial clausula suelo, en la forma indicada por el propio TJUE. […] hemos de partir de las concretas circunstancias concurrentes, entre las que destaca el contexto en el que se lleva a cabo la novación: unos meses después de que la sentencia […] 241/2013 […] generó un conocimiento generalizado de la eventual nulidad de estas cláusulas suelo si no cumplían con el control de transparencia, y que el efecto de esta nulidad sería a partir de la fecha de esa sentencia. De este modo, cuando se modificó la cláusula suelo, los prestatarios sabían de la existencia de la cláusula suelo, que era potencialmente nula […] y de la incidencia que había tenido. […] [L]a transcripción manuscrita en la que los prestatarios afirman ser conscientes y entender que […] el […] interés […] nunca bajará del 2,55% no es suficiente por si sola para afirmar que el contrato fue negociado individualmente, pero si puede contribuir […] a apreciar la transparencia.  Aunque no necesariamente la transcripción […] de la cláusula equivale a su comprensión real […] es indudable que contribuye a resaltar su existencia y contenido. […] [E]l TJUE entiende que la información que debía suministrarse al prestatario consumidor debía permitirle conocer las consecuencias económicas derivadas del mantenimiento de la cláusula suelo en el 2,55% […] [e]ste criterio de transparencia se habría cumplido en este caso, pues consta el conocimiento de esta evolución del índice y sus concretas consecuencias económicas […]. Además, esta información […] era objeto de publicación oficial y periódica por el Banco de España […] hemos de concluir que la cláusula de modificación cumplía con estas exigencias de transparencia. En cuanto a la cláusula de renuncia al ejercicio de acciones, dentro de un acuerdo transaccional, la STJUE de 9 de julio de 2020 admite su validez siempre que no se refiera a controversias futuras y haya sido individualmente negociada y libremente aceptada. En caso de no haber sido individualmente negociada, la cláusula de renuncia debería cumplir con las exigencias de transparencia, representadas porque el consumidor dispusiera de la información pertinente que le permitiera comprender las consecuencias jurídicas que se derivaban para él de tal cláusula. […] Al examinar el tenor la estipulación tercera del contrato privado de 14 de noviembre de 2013, se advierte que la renuncia de acciones, por los términos en que está escrita, va más allá de la controversia suscitada en torno a la cláusula suelo, ya que se refiere genéricamente a «cualquier acción que traiga causa de su formalización y clausulado -del contrato de préstamo-, así como por las liquidaciones y pago realizados hasta la fecha». […] En la medida en que la cláusula de renuncia abarca a cuestiones ajenas a la controversia que subyace al pretendido acuerdo transaccional, no puede reconocerse su validez. […] En consecuencia, apreciamos la validez de la estipulación primera […] que modifica la originaria cláusula suelo […] y la nulidad de la cláusula tercera de renuncia de acciones. Esta última cláusula, que ha sido incluida por el banco en su propio interés, se debe tener por no puesta y por ello ha de ser removida del contrato transaccional. Subsiste el resto del acuerdo que, […] gira esencialmente en torno a la cláusula […] que reduce el suelo […] cumplidas las exigencias de transparencia. Esta modificación de la cláusula suelo opera únicamente a partir de la fecha del contrato privado […]. Se declara la nulidad de la cláusula suelo establecida en la escritura de préstamo hipotecario de 24 de enero de 2008 […].”

 

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