jonas leupe 0IVop5v4MMU unsplash Radiografía de la Digitalización de la BancaEl sector financiero se encuentra inmerso en una profunda transformación tecnológica que está reformulando su forma de relacionarse en el mercado. Nuevos agentes, nuevas herramientas de trabajo, nuevos productos y canales de comercialización son algunos de los retos a los que se está enfrentando el sector. No obstante, estas transformaciones no son del todo pacíficas. La digitalización del sector bancario también está ocasionando desafíos y riesgos en materia financiera.

En este nuevo contexto de innovación financiera, la banca se ha posicionado a la vanguardia de la digitalización. Durante los últimos años, la mayoría de las entidades españolas se han embarcado en procesos para la transformación digital enfocadas en un doble objetivo: i) encontrar nuevos ingresos y experiencias para sus clientes; y, ii) mejorar la eficiencia de sus procesos internos. En este sentido, como muestra el siguiente gráfico, los bancos han priorizado la implantación de proyectos digitales dirigidos a mejorar los servicios a sus clientes.

Figura 1. Estado de la implementación de la digitalización en la banca (finales 2019)

Entrada RDMF Radiografía de la Digitalización de la BancaFuente: BdE, 2020

La proliferación del acceso a internet ha facilitado la aparición de nuevos canales para la atención y comercialización de servicios y productos financieros, así como una reducción de costes en la prestación de estos servicios. Ante una creciente demanda de inmediatez, ubicuidad y eficiencia por parte de los clientes bancarios, las aplicaciones de banca móvil han desplazado a la banca tradicional e incluso a los portales de banca electrónica, en ciertos grupos poblacionales. Tendencia corroborada por los datos recabados por el Banco de España: “los clientes prefieren interactuar con su banco de la forma más rápida y cómoda posible, utilizando los canales digitales, en lugar de visitar sus oficinas” (Banco de España, La perspectiva de la digitalización de la banca española: riesgos y oportunidades, 2020). Según señalan los autores del mencionado informe, los accesos por canales digitales han alcanzado los 25 millones de accesos mensuales de media por entidad en 2018.

Por otro lado, los bancos poseen uno de los activos más preciados en la sociedad digital: los datos. Su explotación (big data) asociada a los avances en inteligencia artificial (IA) está dibujando un escenario de múltiples aplicaciones (como, por ejemplo, la prevención del blanqueo o fraude, la personalización de las ofertas comerciales o el asesoramiento financiero o robo-advice) que, sin duda, se multiplicarán en los próximos años, favorecidas en cierto modo, por la reciente aprobación del anteproyecto de ley para la transformación digital del sistema financiero.

No obstante, la ingente cantidad de datos que atesoran las entidades bancarias han atraído la atención de las grandes compañías tecnológicas (conocidas como GAFA). Además de la entrada de nuevos actores como las fintech o las plataformas de financiación alternativa, la irrupción de las Bigtech como intermediarios financieros puede suponer, según alertó la subgobernadora del Banco de España, un riesgo sistémico en el sector financiero. Además, según señalaba el Financial Stability Board, su entrada en el sector financiero también podría ejercer presión sobre la rentabilidad de las instituciones financieras y esto podría llevar asumir mayores riesgos entre los titulares para mantener los márgenes de beneficio.

Ante escenario, entidades y supervisores deben afrontar una serie de riesgos que están aflorando como consecuencia del desarrollo de modelos de negocio asociados a la explotación de los datos y, en general, a la digitalización. El riesgo tecnológico es uno de ellos. El nivel de dependencia tecnológica del sector financiero aumentando constantemente. La actividad del sistema financiero depende en gran medida del uso de tecnologías de la información y, cada vez más, del empleo de herramientas basadas en IA y algoritmos. De ahí, que sea necesario que tanto los órganos de decisión de las entidades como los propios supervisores se doten de los conocimientos y el capital –humano y material– suficiente para gestionarlo; medida que, como señalan Tobola y del Río en su artículo, no es sencilla. “Identificar, captar y retener talento es un reto en cualquier sector especializado, y también lo es para los bancos”, destacan los autores mencionados.

La explotación continua de datos también debe incluirse en los riesgos legales. Es preciso que las entidades, y sus proveedores de servicios de innovación financiera, adapten sus herramientas de gestión de los datos al cumplimiento del RGPD. En este sentido, también resulta necesario que los bancos implanten normas para el buen gobierno de los algoritmos, previniéndose así posibles riesgos de conducta en la prestación de servicios (como p. ej. en el asesoramiento automatizado) que, por ejemplo, supongan la exclusión financiera de grupos poblacionales atendiendo a cualquier factor.

Es evidente que la innovación tecnológica está revolucionando el mercado. La forma de operar, la relación entre los partícipes y la relación del supervisor con los supervisados están cambiando. La presencia de nuevos riesgos y retos está obligando a bancos y a supervisores a dedicar esfuerzos a la digitalización del sector con carácter prioritario. La banca se encuentra en la encrucijada de decidir el grado de integración de la innovación en la prestación de servicios bancarios tradicionales, para evitar resultar ser desplazados por los nuevos competidores que están irrumpiendo. Asegurarse de que las nuevas disrupciones no afectan a la estabilidad financiera y a la protección del cliente, así como cerciorarse de la integridad del mercado serán, por su parte, un reto para los supervisores.

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