Ahorro Zunzunegui2 El valor del asesor financiero en la crisis del COVID 19Los efectos de la crisis del COVID-19 en la economía no se han hecho esperar. Desde el primer momento, las Bolsas han servido como termómetro de la situación concurrente. El sentimiento de confinamiento social está afectando a los índices bursátiles, los cuales han experimentado una alta volatilidad y caídas históricas durante las últimas semanas.

La excepcionalidad de esta crisis y las repercusiones que, como se adelantaba, está provocando en el ámbito financiero hace que el interés sobre el devenir de los mercados y la inversión sea mayor. Conscientes de ello, desde la Revista Inversión han organizado un ciclo de foros enfocados en la inversión poscoronavirus y sus riesgos.

En el tercer foro ‘El ahorro después del coronavirus’, Salvatore La Porta, director comercial de Banco Mediolanum, y Fernando Zunzunegui, socio fundador de Zunzunegui Abogados y coordinador de regulación de EFPA, debatieron acerca de la importancia del asesoramiento financiero, especialmente, en la situación actual. En este sentido, los contertulios coincidieron en la destacada labor que están llevando a cabo los asesores financieros, quienes, según La Porta, están esforzándose por gestionar los sesgos cognitivos y las emociones que están floreciendo como consecuencia de la crisis del COVID-19. “La crisis ha demostrado la necesidad de contar con un filtro humano que se adapte a la situación. El asesor personal, permite calmar la emociones y actuar con prudencia en momentos de emergencia”.

A este respecto, Zunzunegui manifestaba que “estamos ante una crisis exógena y coyuntural. Pese a que su impacto está superando el que tuvo en sus primeros meses la crisis subprime, existe una diferencia y es que la crisis de 2008 fue una crisis endógena y estructural, una crisis financiera que se convirtió en crisis económica y social”. Además, Fernando Zunzunegui destacó que, en esta ocasión, contamos con que los bancos no son el problema, sino una parte esencial de la solución. “La banca es el puente que permite hacer llegar la liquidez, que cuenta con respaldo público, a las familias y empresas”.

El director comercial de Mediolanum reconocía que ante el impacto de COVID-19 en la economía ha cogido desprevenidos tanto a la industria como a las autoridades financieras. “Las primeras semanas han sido de total desconcierto; si bien, los asesores han sido los primeros en reaccionar y no dejarse llevar por las emociones”.

En similar opinión se expresaba el fundador de Zunzunegui Abogados, quien apreciaba la compleja labor del asesor al tratarse de una crisis inédita. “En estos momentos hay que primar la liquidez para mantenerse en el mercado y poder reiniciar la actividad. Es el momento de la prudencia y de la conservación. No dejarse llevar por las emociones. Aquellas empresas que se mantengan en el mercado, con solvencia y liquidez suficiente y hayan sabido adaptar su negocio a la economía digital saldrán reforzadas. Seleccionar estas empresas para recomendar inversiones es la difícil tarea del asesor en estos momentos”.

Asimismo, el coordinador legal de EFPA España destacaba que, “con la crisis de 2008, los clientes percibieron los peligros de ir por libre y las ventajas de ir bien asesorado. Por lo que, ante el peligro de dejarse llevar por las emociones de la actual situación, conocen la utilidad de acudir al prudente consejo de su asesor personal”. Además, Zunzunegui resaltaba que tras los cambios implementados por MiFID II, el asesor presta un servicio que pone el interés del cliente en el centro de la relación. “El asesor de 2020 está mejor formado y maneja las nuevas tecnologías. Las entidades se han dado cuenta que el buen asesoramiento es la mejor forma de crear y consolidar las relaciones con los clientes”.

Aprovechando este foro, Fernando Zunzunegui quiso añadir una serie de comentarios a esta redacción de la Revista de Derecho del Mercado Financiero (RDMF). A las preguntas de nuestra redacción acerca de las medidas de flexibilización que han anunciado las autoridades supervisoras, nuestro director reconocía que la CNMV está teniendo la suficiente flexibilidad para facilitar el cumplimiento de estos deberes de transparencia.

En esta línea, Zunzunegui se mostraba tajante respecto a posibles cambios normativos durante la actual situación: “En estos momentos debemos actuar con el marco que tenemos. Lo primero que han hecho las autoridades financieras con la crisis es confirmar los estándares internacionales y su vigencia. Ahora debemos ocuparnos de gestionar la situación. No obstante, la crisis llega en plena revisión de MiFID II. Hay un documento de la Comisión Europea cuyo plazo de consulta se ha prolongado (hasta el 18 de mayo)”.  Si bien, Fernando Zunzunegui vaticina que los comentarios a esta consulta ya contemplarán propuestas a raíz de la experiencia del impacto de COVID-19 en la economía y las finanzas.

Según nuestro director, la primera enseñanza es que hay que mejorar los planes de contingencia. Los mercados no se paran por pandemia y es necesario garantizar su funcionamiento. Las normas de conducta, como la evaluación de los clientes o la grabación de las conversaciones, deben adaptarse. Asimismo, cree que hay que simplificar el cumplimiento normativo y avanzar en las soluciones tecnológicas (digitalización). Las autoridades deben acompasar su paso a las innovaciones de la industria. De nada sirve que las entidades avancen en la digitalización y automatización del cumplimiento normativo si las autoridades no disponen de los medios y el personal para gestionarlo de forma eficaz.

 

 

 

 

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