Extracto vía ElPaís Negocios, por David Fernándezpdf La banca del futuro exige otra cultura

1468489543 047361 1468490149 noticia normal recorte1 300x155 La banca del futuro exige otra culturaLos avances tecnológicos han revolucionado la forma de hacer banca. La transformación digital tiene un notable impacto en los hábitos de los consumidores. Un cambio de tanta profundidad como este supondría de por sí un reto mayúsculo para una industria acostumbrada a tener la sartén por el mango y que ahora ve cómo nuevos competidores, mucho más livianos, pero con mayor flexibilidad para adaptarse a las necesidades de los ahorradores, les empiezan a hacer sombra. Pero este desafío adquiere aún mayor envergadura por el contexto en el que se produce: un entorno de tipos bajos que seca los márgenes de los bancos unido a un incremento de las exigencias de capital. En un momento con tantos frentes abiertos para el negocio, EL PAÍS organizó esta semana, con el patrocinio del Banco Sabadell, un debate con diferentes expertos bajo el título ‘La reinvención de los servicios financieros y el futuro de la banca’.

El éxito de las fintech —empresas que usan la tecnología para ofrecer servicios financieros— no se debe solo al desarrollo de Internet. Los ahorradores quedaron muy decepcionados con determinadas prácticas de los bancos que afloraron con la crisis financiera. “Lo primero que tienen que hacer las entidades es recuperar la confianza de los clientes”, señala Fernando Zunzunegui. En este sentido, auxiliar a los bancos mediante inyecciones de liquidez del BCE u otras medidas para aliviar los excesos de la industria no parece, según este abogado y profesor de Derecho del Mercado Financiero, la mejor manera de recuperar esa confianza. “No hay por qué subsidiar a la banca. Los negocios insostenibles no hay que mantenerlos con el dinero de los clientes. La entrada de nuevos competidores en servicios financieros específicos como el crowdfunding, los medios de pago, el asesoramiento o el cambio de divisas provocará que la banca tradicional tenga que buscar su sitio y reinventarse. Los bancos no necesitan solo tecnología, sino también una nueva cultura”, subraya Zunzunegui.

Más transparencia

Según datos de Eurostat, en 2015 un 39% de los clientes en España entre 16 y 74 años usó Internet para gestionar su actividad bancaria, ya sea a través de los smartphones o de otros dispositivos móviles. Nadie aventura la desaparición de la sucursal, pero parece claro que habrá que adaptarla a los nuevos hábitos de los clientes así como potenciar la presencia en aquellos canales que va abriendo la tecnología (…).

Las nuevas entidades que ofrecen servicios financieros parecen mostrar una mayor adaptación a las exigencias de los nuevos consumidores (millennials) y entornos que la banca tradicional. “Hay que tender puentes y buscar puntos de colaboración entre las fintech, que aportan mayor agilidad para captar los cambios en las necesidades de los usuarios, y las gran estructura de balance de los bancos convencionales”, sugiere Sergio Reyes, director de programas a medida del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) (…).

Zunzunegui no cree acertado establecer un debate generacional: “Es un problema de reputación y hay que recuperar la confianza. Es un fenómeno transversal y no se puede diferenciar según la edad del cliente. Asistimos a un proceso de desintermediación en el que la confianza pasa del intermediario al sistema. Aquel sistema que sea eficaz y proporcione seguridad es el que triunfará” (…).

Regulación excesiva

Uno de los puntos donde parece que hay acuerdo entre nuevos y viejos actores bancarios es en el exceso de regulación que hay en la industria (…).

La proliferación normativa está elevando los costes de los bancos y no está claro que el resultado vaya a ser una mayor protección del ahorrador. “Es una carga ineficaz. En 2008 ya había muchas normas y pasó lo que pasó. Cuando se simplifique la legislación todos tendrán las mismas reglas del juego”, dice Zunzunegui.

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