Fernando Zunzunegui
revl13 Alepuz y las puertas giratoriasLa independencia de los supervisores es esencial para la disciplina y buen orden del mercado financiero. Deben extremarse las cautelas para evitar que los supervisores sean capturados por la industria a la que deben controlar. Al mismo tiempo, la honorabilidad es un elemento esencial. Del mismo modo que los administradores de los bancos deben ser honorables, personas sin tacha en el cumplimiento de la legalidad, los altos cargos de los supervisores financieros deben caracterizarse por su buena conducta. Es cierto que la Ley permite a un secretario del consejo del Banco de España fichar como alto cargo de un gran banco. También es cierto que la ley permitía compatibilizar ese cese voluntario con el cobro de una indemnización como si de un despido improcedente se tratase. Es legal, pero resulta llamativo como ha puesto de relieve el Tribunal de Cuentas.  Asimismo, resulta llamativo que la Comisión General de Codificación encargue la ponencia sobre contratos bancarios del Código mercantil al grupo formado por Enrique Piñel López, ex-jefe de la asesoría jurídica de la Asociación Española de Banca, Sebastián Sastre Papiol, ex-­jefe de la asesoría jurídica de La Caixa antes de ser nombrado magistrado del Tribunal Supremo, y a José Antonio Alepuz, ex­-secretario general del Banco de España hasta que pidió el cese voluntario para afrontar una nueva andadura profesional como alto cargo del grupo La Caixa. Poco importan las carencias técnicas de la propuesta que redactaron. Lo relevante es la sensación de que existen puertas giratorias que comprometen la independencia del supervisor y la disciplina del mercado financiero.

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    • La propuesta de UNESPA de “financiar” al supervisor es impropia. Lo que corresponde a los participantes del sector es pagar las tasas de supervisión, fuente principal de ingresos del supervisor. Con este pago no financian al supervisor, pagan por el servicio que reciben.

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