Vía El País por Íñigo de Barrón [extracto]

be La banca ignora cinco de cada seis quejas apoyadas por el supervisorEl Banco de España dio la razón a los clientes en 6.028 quejas presentadas. Sin embargo, los bancos afectados solo admitieron su error y rectificaron en el 16,8% de los casos. Es decir, en una de cada seis ocasiones. Las entidades justifican su actitud porque los dictámenes del supervisor en esta materia “no son de obligado cumplimiento”. La situación fuerza al cliente a acudir a los tribunales después de más de ocho meses de disputa. La situación provoca malestar en el Banco de España que ha pedido cambios legislativos y los expertos dicen que supone “cuestionar la autoridad del supervisor”. (…)

Según el organismo que dirige Luis Linde, los porcentajes de rectificación están mejorando en los últimos años aunque siguen en niveles bajos. El supervisor también recuerda que en Europa hay diferentes criterios sobre la obligatoriedad de estas sentencias. Fernando Zunzunegui, abogado mercantilista y consultor especializado en regulación financiera, considera que se debería seguir el modelo anglosajón de Estados Unidos y Reino Unido, así como el de Italia, donde los dictámenes de los organismos de reclamaciones son seguidos por la banca.

“Los bajos porcentajes de aceptación de la banca española suponen un cuestionamiento de la autoridad por parte del sistema financiero”, apunta Zunzunegui. Este experto recuerda que desde 2009, cuando Enrique Múgica estaba al frente del Defensor del Pueblo, hasta hoy, con Soledad Becerril, “en todos los informes se ha criticado la falta de contundencia del supervisor sobre la banca”. (…)

El Defensor del Pueblo pidió más sanciones al Banco de España. Sin embargo, el supervisor afirma: “Los problemas de comercialización no tienen que ver con incumplimientos normativos sancionables, sino con prácticas inadecuadas que no motivan expedientes sancionadores”. No obstante, dice que se pueden iniciar procedimientos “por incumplimientos graves y reiterados como la obligación de informar al cliente”. De todas formas, una compleja legislación con la que pierde el pequeño cliente.

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