Fernando Zunzunegui – PDF
glo13 Podemos y el sistema financieroEl programa económico de Podemos, en un Documento redactado por los catedráticos Vicenç Navarro y Juan Torres López, contiene un apartado sobre el sistema financiero que vamos a abordar desde un punto de vista técnico. El Documento analiza la situación actual del sistema financiero antes de proceder a formular sus propuestas. Según Podemos estamos ante una banca global que no cumple su función de financiar la economía. Se trata de una banca con gran poder político, cara en sus precios y con “gran asimetría en las relaciones con sus clientes”, lo que explica “el nivel de estafas y engaños bancarios”. Pero lo cierto es que el oportunismo de la banca no nace del coste de sus servicios o de la natural asimetría informativa entre el cliente y el profesional, sino de sus malas prácticas.

De hecho una de las propuestas de Podemos consiste en el “establecimiento de un régimen de buenas prácticas y de ética bancaria”. Pero este régimen ya existe y se considera insuficiente. Las últimas reformas legales van más allá de los códigos de buenas prácticas. MiFID II obliga a las entidades a controlar el diseño de los productos financieros y a condicionar su distribución. Solo podrán fabricar productos destinados a satisfacer las necesidades de la clientela. Los supervisores pueden incluso prohibir la comercialización de productos no adecuados. Luego la regulación financiera va por delante de las propuestas de Podemos.

En relación con la crisis bancaria, el Documento parte de que: “Se ha levantado la manta para descubrir “las vergüenzas” de las cajas de ahorros pero no se ha hecho lo mismo con los bancos privados porque lo que se ha buscado no ha sido conocer la realidad del sistema sino provocar una demolición programada del sistema de cajas para que así los bancos privados ocupen su franja de mercado.” Con este presupuesto Podemos defiende el modelo de las cajas de ahorros y considera que ha existido una demolición programada desde fuera, cuando lo cierto es que las cajas han caído por su propia mala conducta. El modelo de las cajas de ahorro, nacido tras la ocupación de sus órganos de gobierno por los partidos políticos, ha fracasado. Su desgobierno ha facilitado la corrupción y su desaparición como instituciones. Han sido las propias cajas gobernadas por políticos las que han destruido este modelo de banca pública. Hemos aprendido la lección de que la mezcla entre banca y política tiene un mal desenlace. El hecho de que los bancos hayan sido los principales beneficiarios de la crisis de las cajas no exculpa a los altos cargos de las cajas del expolio. Los bancos no son los responsables de la crisis de las cajas. Los responsables son quienes desde los consejos de las cajas tomaron las decisiones o las consintieron.

Tras estos antecedentes sobre el poder político de la banca y la crisis del modelo de las cajas, el Documento enumera diversas propuestas que reposan sobre una misma idea. La banca como actividad de recepción de depósitos que aplica a la concesión de crédito, no cumple su función ni puede cumplirla. Según su postura enlazar la recepción de depósitos a la concesión de créditos provoca crisis recurrentes. Por esta razón se necesita una reforma radical que separe la banca de depósitos, de la concesión de crédito. Hay que acabar en su opinión con la banca de reserva fraccionaria que permite crear dinero y transformar los plazos, recibiendo prestado a corto plazo para darlo a medio y largo plazo. La reserva fraccionaria, es decir mantener en caja un pequeño porcentaje de los depósitos recibidos, provoca el ciclo económico y las crisis bancarias. Son ideas tomadas de la Escuela Austriaca, asumidas por los economistas más liberales. Por eso resulta curioso que desde el planteamiento antiglobalización partidario de la intervención del Estado en la economía de Vicenç Navarro y Juan Torres López se sustenten las mismas ideas que en España mantienen Jesús Huerta de Soto de la Universidad Rey Juan Carlos y Juan Ramón Rallo director del Instituto Juan de Mariana. Comparten ideario en materia financiera aunque en política estén enfrentados. Son ideas propias de los más radicales, extremistas del laissez-faire, de quienes no quieren bancos centrales ni reservas fraccionarias. Lo cual significaría la desaparición de la actividad bancaria. Deben pensar que como la banca favorece los ciclos lo mejor que podemos hacer es acabar con la actividad bancaria y de este modo resolvemos el problema de la crisis. Muerto el perro se acabó la rabia.

Según el Documento, los bancos no están al servicio de la economía productiva por lo que resulta imprescindible avanzar hacia otro tipo de intermediación financiera. Sin embargo lo que propone no es un nuevo tipo de intermediación sino la separación entre las entidades dedicadas a la captación de depósitos y las que se ocupan de la financiación de la economía, de un lado, y el retorno de las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito, de otro.

Respecto a las nuevas entidades de depósito Podemos propone crear “bancos ciudadanos de depósitos”. Entendemos que para ser coherentes no podrían dar crédito, lo cual suscita la cuestión del pago por la custodia del dinero.

A su vez, para la financiación de la economía productiva Podemos propone mejorar el ICO “para que los préstamos que recibe del Banco Central Europeo se produzcan en las mismas condiciones que la banca privada”, cuando lo cierto es que el ICO tiene la misma naturaleza que los bancos. El ICO es una entidad de crédito, y como tal puede concurrir en igualdad de condiciones que los bancos a las facilidades de liquidez del BCE. Según la propuesta con los recursos obtenidos del BCE, el ICO aseguraría la financiación de empresas y familias. Sería un canal de distribución del crédito del BCE.

Al margen de esta medida que afecta al ICO, el Documento propone como nueva forma de intermediación recurrir a las cajas y cooperativas de crédito, cuando lo cierto es que estas modalidades ya tienen una historia entre nosotros. Las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito son modelos quebrados por el mal gobierno corporativo, los conflictos de intereses y la corrupción.

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