Extracto del artículo publicado por Oscar Torres en Inversión&Finanzas, nº 946, 19-25 de septiembre de 2014, pp. 38-39.

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fraude Fraudes financieros: ¿se evitarán con el nuevo etiquetado?Cinco etiquetas de cinco colores y dos nuevos iconos. Son los símbolos con los que todo ahorrador debería empezar a familiarizarse. La CNMV ha propuesto un código similar al de la clase energética de los electrodomésticos para catalogar el riesgo de los productos financieros, tanto en los folletos, como en la publicidad.

El objetivo es facilitar la comparativa entre distintos productos y mejorar su comprensión para evitar que un inversor contrate un producto que no encaje con su perfil inversor. «Es un paso fundamental en cuanto a mejora y claridad de la información financiera. Aportar demasiados tecnicismos inunda al cliente y dificulta la toma de decisiones. Este sistema de semáforo permite advertir de forma gráfica e inmediata en qué productos se arriesga capital y en cuáles sólo se arriesga rentabilidad», explica Fernando Zunzunegui, abogado mercantilista independiente. (…)

Hay expertos que creen que la propuesta de la CNMV es demasiado limitada. (…) Recientemente la SEC (la CNMV norteamericana) ha multado a Bank of America con 12.600 millones de euros por la crisis de las hipotecas basura. La mayor sanción impuesta por el regulador español de mercados ha sido de 116 millones de euros.

Sin embargo, no todos los expertos creen necesario ampliar la capacidad de la CNMV para multar. Zunzunegui cree que «el régimen sancionador es suficientemente contundente para que sea efectivo. Otra cosa es cómo se aplica y si realmente se hace efectivo». Y apostilla que «lo que tiene que cambiar es la conducta de los bancos, que deberían esforzarse en hacer un buen perfil de sus clientes y evitar que adquieran productos inadecuados».

Es cierto que la conducta identifica productos especialmente complejos (los de la etiqueta roja) que podrían incluir otra serie de advertencias e, incluso, exigir un texto escrito de puño y letra por el cliente, en el que éste manifieste comprender el producto. Sin embargo, para Zunzunegui esto podría ser insuficiente. «El siguiente paso podría ser incluir un sistema de prescripciones, de manera que los inversores minoristas y conservadores, la mayoría, sólo pudieran acceder a productos de etiqueta roja, bajo la recomendación de una EAFI (Empresa de Asesoramiento Financiero) independiente». (…)

Por último, resulta llamativo que este sistema de clasificación no se aplique sobre fondos de inversión o seguros. En principio, la CNMV asegura que no se han incluido, porque poseen su propia clasificación de riesgo. Pero cuando un ahorrador acude a una sucursal en busca de un producto en el que invertir, el fondo de inversión suele ofertarse con frecuencia. «Es cierto que los fondos cuentan con su propia legislación, la Ley de Instituciones de Inversión Colectiva, pero tendría sentido que su clasificación del riesgo convergiera también en esta clasificación. También se debería hacer lo mismo con los seguros», considera Zunzunegui. (…)

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